La despedida de un compañero animal es uno de los momentos más sagrados y delicados que podemos vivir. Una doula del alma animal acompaña este tránsito con un respeto absoluto, asegurando que todo lo que el ser necesite (en el plano físico, médico, emocional y energético) se cumpla, honrando así su vida y su partida.
El objetivo es que su muerte sea tan digna y sagrada como lo fue su nacimiento, y que la familia encuentre serenidad en un proceso que, aunque doloroso, puede transformarse en un acto profundo de amor. Ser doula no significa decidir por el animal, sino darle voz y sostener su voluntad hasta el último instante, creando un espacio donde pueda sentirse en paz y acompañado.
En mi caso, además de la formación como doula del alma animal con Olga Porqueras, integro mi experiencia como médica veterinaria, comunicadora interespecie y acompañante en duelo. Esto me permite ofrecer un acompañamiento completo, sin necesidad de derivar a distintos profesionales, y asegurar que cada aspecto de este proceso esté cubierto con coherencia y sensibilidad. Las sesiones de doula se realizan online, a través de videollamada, y puede ser solo una o combinarse con comunicación interespecie y asesoría en cuidados paliativos. Mi misión es ofrecerte un espacio seguro, donde tu compañero pueda elegir cómo vivir su partida y donde tú puedas sentirte sostenido en cada decisión. Porque el tránsito de un animal no es solo un final, es también un umbral hacia el reencuentro, y acompañarlo con respeto y amor es uno de los mayores regalos que podemos ofrecerle.